Atlante y Monterrey disputaron el partido de la jornada 10, dos equipos que necesitaban sumar obligatoriamente. Atlante llegaba con una larga sequía de victorias, mientras que Monterrey buscaba continuar con su recuperación en el torneo. En la cancha del Estadio Banorte, los Potros encontraron una oportunidad para cambiar su historia y terminaron protagonizando una de sus mejores noches.
El silbatazo inicial dio paso a un encuentro intenso. Atlante no tardó en hacerse notar y al minuto 11, Walter Portales mandó un centro al área y Luis Puente apareció para conectar de derecha y mandar el balón al fondo de la red. Los locales tomaban ventaja y hacían estallar el estadio.
Sin embargo, la respuesta de Monterrey llegó apenas unos minutos después. Al 18’, Hugo Cuypers recibió el balón dentro del área, lo controló y sacó un disparo de zurda que terminó en el ángulo. El marcador volvía a emparejarse 1-1 con un auténtico golazo y así se iban al descanso con el marcador igualado y todo por decidirse.

En la segunda mitad, los Potros salieron con otra cara. Al minuto 53, Jhojan Julio disparó pero el balón terminó estrellándose en el poste. El rebote quedó a disposición de Luis Calzadilla, quien no perdonó y empujó el esférico para poner el 2-1.
Rayados intentó reaccionar, pero Atlante aprovechó el momento. Once minutos después, Eduardo Tercero recibió el balón, avanzó hasta el vértice del área y sacó un disparo cruzado que terminó dentro de la portería. El marcador ya era 3-1 y la sorpresa comenzaba a tomar forma.
Monterrey no bajó los brazos. Al minuto 80, Fidel Ambriz sacó un potente disparo de volea que fue rechazado por Jiménez. Dos minutos después llegó la esperanza regiomontana: Óliver Torres cobró un tiro de esquina y Roberto de la Rosa se elevó dentro del área para conectar un cabezazo que acercó a Rayados al 3-2.
En el cierre del partido, Rayados siguió buscando igualar el encuentro. Sin embargo, cuando Monterrey estaba volcado al ataque en busca del empate, en el tiempo de compensación al 90+6’, Jhojan Julio aprovechó un contragolpe letal, se quitó a Andrada y sentenció el definitivo 4-2.
El silbatazo final confirmó una noche inesperada. Atlante había derrotado 4-2 a Monterrey y consiguió su primera victoria como local, además de terminar con una racha de seis partidos sin ganar.

