¡Noche mágica de Champions Cup en el Gigante de Acero! Rayados 2-3 Cruz Azul

Lo que vivimos en la ida de los octavos de final de la Concacaf Champions Cup fue un auténtico carrusel de emociones. En un Estadio BBVA que pasó de la euforia al silencio, Cruz Azul sacó la casta para llevarse una ventaja de 3-2 que sabe a gloria y que la siguiente semana buscará cerrar su pase a la siguiente ronda.

El rugido inicial de Lira

La Máquina no salió a especular. Apenas al minuto 25, Erik Lira sorprendió a propios y extraños al sumarse al ataque y conectar un remate preciso después de una serie de remates dentro del área, Santiago Mele pudo haber hecho más en el primero de los celestes. Cruz Azul pegaba primero y parecía tener el control total del mediocampo, silenciando momentáneamente a la grada regia con el 1-0.

La furia de Roberto de la Rosa

Sin embargo, Monterrey reaccionó como el gigante que es. En una ráfaga de cinco minutos, Roberto de la Rosa se vistió de héroe para darle la vuelta al marcador. Primero al minuto 35, aprovechando un descuido en la marca, y luego al 40, con una definición letal cruzada que puso el 2-1. En un abrir y cerrar de ojos, la Pandilla le había dado la vuelta a la tortilla y se iba al descanso con la ventaja y el momento anímico a su favor.

El caos de Mele y la frialdad de Piovi

La segunda mitad avanzaba con normalidad, unos Rayados bien parados atrás y una máquina que empezaba a desesperarse en obtener el empate, pero no fue hasta ya el minuto 80 en un centro que el arquero Santiago Mele cometió una falta desesperada dentro del área que le costó la tarjeta roja. Con el panorama cuesta arriba para Rayados y con Stefan Medina como portero provisional para atajar el penal, Gonzalo Piovi tomó el balón y, desde los once pasos, fusiló al Medina para poner el 2-2 que devolvía la paridad al encuentro.

El «Voleazo» de Ibáñez al 90

Cruz Azul olió la sangre. Aprovechando el desconcierto defensivo de un Monterrey diezmado, la Máquina se lanzó al ataque por última vez. Cuando el reloj marcaba el minuto 90, Nico Ibáñez se vistió de héroe: tras un centro preciso, el delantero conectó una volea espectacular que dejó sin nada que hacer al guardameta inventado. El 2-3 definitivo desató la locura en el banquillo celeste y dejó un silencio sepulcral en el Gigante de Acero.

Incluso en los últimos minutos pudo caer otro gol de la máquina, pero para suerte de los regios no fue así, terminando el encuentro con marcador de 2-3 siendo este un panorama nada alentador para Rayados quien debe ganar y por dos goles en la vuelta en el Cuauhtémoc. El Cruz Azul se marcha del BBVA satisfecho y esperando a avanzar de ronda en el torneo donde es actualmente el monarca.

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